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Blog del club

Fascitis plantar, una dolencia muy común entre los deportistas que afecta a la planta del pie

Laura Pont, fisioterapeuta y osteópata, nos habla de este mal y de sus posibles tratamientos

En marzo comenzamos una interesante colaboración con nuestra fisioterapeuta y osteópata, Laura Pont. Mes a mes, nos irá informando de las principales y más comunes dolencias que afectan a los que practican deporte y de sus posibles remedios.

Laura, especializada en fisioterapia deportiva y con despacho de atención al paciente en Cap Vermell Country Club (dos veces por semana), nos guiará de forma profesional por el camino de la prevención y cuidado de esos males que puede que nos afecten en algún momento de la práctica deportiva.

En esta primera entrega, nos habla de la fascitis plantar. Como su nombre indica (-itis: inflamación), se trata de una inflamación de la fascia plantar, que es la membrana que recubre la planta del pie. Tiene especial importancia en la biomecánica de la marcha ya que, junto a otras estructuras, se encarga de mantener el arco plantar y absorber las cargas del impacto del pie contra el suelo.

Sus síntomas son fáciles de detectar. Se caracterizan por presentar dolor en la planta del pie, localizado esencialmente en el arco plantar o en la base del calcáneo (parte posterior del pie). El dolor se intensifica, sobre todo, la primera vez que ponemos el pie en el suelo cuando nos acabamos de levantar de dormir o de estar en reposo. También se acentúa con el gesto deportivo o al caminar de forma prolongada.

Normalmente, el reposo alivia el dolor, aunque no siempre es así. Suele confundirse con el mal del espolón calcáneo, pero no es lo mismo, aunque el espolón calcáneo va precedido de la fascitis plantar.

El espolón es una calcificación de la inserción de la fascia plantar en el calcáneo. El cuerpo humano tiende a reforzar las zonas que sufren demasiada tensión. Cuando la membrana tiene un exceso de carga, el cuerpo forma una estructura más sólida para poder soportar la carga y es cuando se produce la calcificación. Se podría decir que un espolón calcáneo es fisiológico.

Según las necesidades del tejido, el cuerpo crea o no esa calcificación. El problema del espolón es cuando hay una inflamación de los tejidos de su alrededor. Cuando eso ocurre, tenemos que recurrir a tratamientos médicos o fisioterapéuticos para aliviar la sintomatología.

A la hora de tratar esta dolencia, el primer paso es acudir a un profesional cualificado para averiguar por qué ese tejido tiene un exceso de carga. Puede ser por un mal apoyo del pie, un desequilibrio a nivel de los huesos ilíacos (caderas), de los músculos de las extremidades inferiores, etc. Una vez averiguado el origen, el siguiente paso es trabajar en un tratamiento centrado en eliminar al máximo la tensión en la zona afectada.

Desde casa, recomiendo realizar un auto masaje en la zona de la fascia con el objetivo de relajar y estirarla. Para ello necesitaremos una pelota de tenis.

El proceso es sencillo. Nos sentaremos en una silla, colocaremos la pelota en el suelo y pasaremos la planta del pie por encima a modo de masaje. Otra opción que aliviará el dolor es realizar el mismo ejercicio, pero con un botellín de agua congelada.

Asimismo, es importante estirar toda la cadena posterior de la pierna (gemelos, isquiotibiales, glúteo, piramidal...) ya que influye en la tensión de la fascia plantar.